La inteligencia ucraniana ha revelado que el dron ruso Orion, concebido como la joya de la aviación no tripulada rusa, depende en gran medida de componentes electrónicos fabricados en Estados Unidos y otros países occidentales. El Orion puede portar hasta 250 kilogramos de bombas guiadas y misiles Kh-series, volar durante treinta horas y operar a un alcance de unos 250 kilómetros, ampliable hasta 300 mediante relé. La empresa rusa Kronshtadt, ya sancionada, es la responsable de su construcción. El informe del Directorio Principal de Inteligencia de Ucrania incluye un desglose técnico completo del dron, con un modelo 3D y una lista de 43 compañías rusas implicadas en su producción. Aunque las exportaciones directas de microchips a Rusia cayeron drásticamente tras la invasión de 2022, las ventas a Turquía se duplicaron, las de Georgia aumentaron por 35 y las de Kazajistán por 1.000, lo que sugiere una red de triangulación para eludir los controles de exportación.