Un dron ucraniano se desvió de su ruta hacia objetivos rusos en San Petersburgo y explotó en un campo de Estonia, lo que abre un nuevo frente de preocupación. El incidente se produjo debido a las intensas interferencias electrónicas y bloqueos de GPS empleados por Moscú en la frontera. Es la primera vez desde 2022 que un dron ucraniano cruza y explota en un país no beligerante. El director del servicio de seguridad estonio, Margo Palloson, confirmó que la aeronave se desvió de noche tras ser víctima de técnicas de spoofing y jamming. Rusia ha creado un muro electrónico invisible que afecta no solo a la guerra, sino también a la aviación civil, con riesgos para vuelos comerciales. Los países bálticos reconocen que carecen de sistemas de detección capaces de interceptar drones de bajo vuelo. Ucrania avanza en el desarrollo de drones y misiles de largo alcance como el Flamingo, capaz de alcanzar 3.000 kilómetros, mientras Rusia refuerza su arsenal con enjambres y sistemas de precisión. El incidente evidenció la capacidad de Kiev para alcanzar infraestructuras críticas rusas, como la planta de gas de Novatek en Ust-Luga, a 30 kilómetros de Estonia.