Pedro Sánchez regresa de sus vacaciones con una serie de desafíos pendientes, incluyendo la gestión de los incendios que han afectado a más de 350.000 hectáreas en varias provincias españolas, como Orense, León, Zamora y Cáceres. A su regreso, se enfrenta a una situación política complicada, con el PP pidiendo comparecencias en cadena y la Diputación Permanente lista para debatir sobre los incendios y la gestión del gobierno. Además, Sánchez debe lidiar con una economía fría, socios inquietos, dineros públicos bajo sospecha, y su esposa y su fiscal investigados. El partido también está manchado de corrupción y el calendario electoral ya huele a campaña. En este contexto, Sánchez ha anunciado la creación de una comisión interministerial y un supuesto pacto de Estado, aunque se considera que es puro humo y no ofrece herramientas concretas para abordar los problemas del país.