Pedro Sánchez interrumpió sus vacaciones en Lanzarote para visitar las zonas arrasadas por los incendios en Galicia y Castilla y León, después de más de diez días desde el inicio de los primeros focos. Llegó en avión a Vigo y se trasladó en helicóptero a Orense, acompañado por el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Propuso un 'gran pacto de Estado' para afrontar la emergencia climática y pidió la implicación de partidos, administraciones, sindicatos, empresas y sociedad civil. También visitó Villablino, en León, donde recorrió áreas calcinadas en Orallo y mostró apoyo institucional, pero no se reunió con los vecinos afectados por las llamas. La visita estuvo marcada por la ausencia de contacto con los afectados, lo que dejó la imagen de un presidente distante. Los incendios siguen activos en varias provincias del noroeste, con miles de hectáreas ardidas y decenas de localidades evacuadas.