La visita de Pedro Sánchez a Jarilla, una zona afectada por incendios forestales, estuvo marcada por un fuerte dispositivo de seguridad y la presencia de cargos del PSOE. La presidenta de la Asamblea de Extremadura, Blanca Martín, y la presidenta de la Diputación de Badajoz, Raquel del Puerto, estuvieron presentes. Los accesos al Puesto de Mando Avanzado fueron blindados por la Guardia Civil, impidiendo a los vecinos trasladar sus quejas al presidente. Algunos vecinos lograron aproximarse al helicóptero en el que se marchaba y le abuchearon. La presidenta de Extremadura y líder del PP regional, María Guardiola, reclamó más inversión en prevención y destacó la labor de los 1.000 bomberos forestales de la comunidad. La visita solamente ha distanciado aún más a los afectados del Gobierno, alimentando la crispación y la sensación de que se sienten abandonados por el Ejecutivo.