Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, se encuentra en el Palacio Real de La Mareta mientras España sufre una de las peores oleadas de incendios. La impopularidad de Sánchez es tal que su presencia en las zonas afectadas podría generar un nuevo incidente como el de Paiporta, donde fue abucheado. En su lugar, envía a sus ministros para lanzar ataques contra el PP. La prensa afín critica la ausencia de presidentes autonómicos, pero guarda silencio sobre la ausencia de Sánchez. España merece un líder que dé la cara y apoye a los afectados, no un gobernante escondido tras los muros de un palacio. Sánchez contempla los incendios por televisión, como si la tragedia fuera un espectáculo lejano. Miles de hectáreas han sido devastadas y comunidades enteras se encuentran en vilo.