La Vuelta Ciclista a España ha sido objeto de boicots y sabotajes por parte de un grupo minoritario de personas que se oponen a la participación del equipo Israel. Esto se debe a la política de tergiversación y trucaje de la izquierda, que ha convertido la legítima defensa de Israel en un genocidio. Los autores de estos actos son calificados como kaleborrokos y tienen el apoyo de algunos políticos, como la ministra de Sanidad, Mónica García, y el ministro socialista de Exteriores, José Manuel Albares. El gobierno no ha condenado estos actos de violencia y no ha defendido los derechos de los organizadores de la Vuelta. La situación es grave y puede llevar a situaciones extremas. Los años 36, 81 y 2004 son mencionados como ejemplos de cómo la izquierda ha dejado su huella en el país. La ministra de Sanidad y el ministro de Exteriores han manifestado su apoyo a los disturbios. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, no ha salido en defensa de los derechos de los organizadores de la Vuelta.