José Calvo Sotelo ofreció un diagnóstico certero y una propuesta firme para la regeneración nacional en la España de los años treinta. Su pensamiento político se centró en la soberanía nacional, la justicia social y el Estado fuerte. Calvo Sotelo defendió la soberanía nacional como un principio sagrado e irrenunciable, y abogó por un Estado que integrara los cuerpos intermedios y las corporaciones profesionales. También defendió la justicia social a través de la armonía entre los distintos cuerpos sociales, y no a través de la lucha de clases. Su visión incluía la supresión del caciquismo parlamentario y la limitación de los partidos como estructuras clientelares. Calvo Sotelo fue ministro de Hacienda durante la dictadura de Primo de Rivera (1925-1930) y defendió un desarrollo nacional protegido y ordenado. Su legado sigue siendo vigente hoy en día, especialmente en temas como la soberanía nacional y la justicia social. Calvo Sotelo fue asesinado en 1936, lo que truncó su proyecto político. Su figura representa la posibilidad real de una España fuerte, justa y soberana.