Pedro Sánchez enfrenta dificultades para presentar los Presupuestos Generales del Estado para 2026 debido a las exigencias de sus socios de investidura. El Ministerio de Hacienda no ha aprobado la orden ministerial para que los departamentos preparen sus propuestas de gasto, y no se ha fijado el techo de gasto ni la senda de estabilidad presupuestaria. Junts exige 50.000 millones de euros en infraestructuras pendientes para Cataluña, mientras que Podemos se opone a los 10.500 millones de euros adicionales para Defensa. La vicepresidenta María Jesús Montero reconoce que es importante aprobar los Presupuestos con el Congreso, pero la debilidad parlamentaria del Gobierno convierte cada negociación en un calvario. ERC, PNV y Bildu se muestran dispuestos a hablar, pero ni siquiera su buena voluntad garantiza los números. El escenario recuerda al de 2018, cuando Sánchez presentó unos Presupuestos condenados al fracaso para culpar a ERC y justificar un adelanto electoral.