El gobierno español y sus socios separatistas están permitiendo la llegada de tres millones y medio de inmigrantes en diez años, lo que podría tener consecuencias negativas en el sistema de pensiones y la integración social. La mayoría de los inmigrantes actuales en España no aportan más de lo que reciben, y el gobierno busca crear bolsas electorales cautivas y garantizar la perpetuación en el poder de la izquierda. El modelo francés es un ejemplo de lo que podría ocurrir en España, con barrios enteros bajo la Sharia y la policía sin autoridad. En España, ya hay síntomas de esto, con mezquitas controladas por imanes financiados desde el extranjero y barrios donde proliferan matrimonios forzosos y poligamia encubierta. El gobierno busca una inmigración que dependa del Estado y garantice fidelidad electoral, lo que podría llevar a un suicidio político, social y civilizacional.