Estados Unidos ha desplegado una gran cantidad de tropas y artillería en el Caribe, con un total de 10.000 soldados, tres destructores de misiles guiados DDG, un crucero, un submarino SSN, aviones AC-130J armados con Hellfire, F-35 en Puerto Rico, aviones P-8, MQ-9, y vuelos ISR masivos. La operación comenzó bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, pero ahora se dirige hacia una posible intervención en Venezuela. La Fuerza Armada venezolana está erosionada, pero cuenta con S-300, artillería antiaérea, MANPADS, F-16 y un millón de milicianos. La escalada dialéctica con Colombia ha reconfigurado la alianza regional, y la administración de Donald Trump actúa contra reloj para lograr un resultado que pueda declarar como 'victoria'. La presión estadounidense se mantiene, y el desenlace dependerá del punto de ruptura dentro de la cúpula chavista y de si Washington decide detenerse tras una posible salida de Maduro.