Europa ha detectado la llegada de 66 objetos por el aire, que no son drones ni cazas, y la orden es disparar sin preguntar. Lituania ha anunciado que abatirá cualquier globo que cruce desde Bielorrusia tras detectar 66 intrusiones nocturnas. El gobierno calificó el fenómeno de ataque híbrido y activó el cierre de la frontera oriental. La decisión marca un punto de inflexión en el flanco oriental de la OTAN, donde las violaciones del espacio aéreo por drones, globos y aeronaves rusas se han vuelto recurrentes. Los globos son interpretados como instrumento barato de guerra psicológica y de ensayo técnico. Lituania implicará NASAMS, RBS-70, Avenger y MANPADS en la neutralización. El mensaje político es deliberado: toda permeabilidad será tratada como precedente estratégico. La reiteración convierte lo episódico en patrón: actores estatales explotan huecos de norma para degradar la continuidad de la aviación civil europea. Lituania estudia consultas bajo artículo 4 y ha deslizado que el cierre podría extenderse al exclave ruso de Kaliningrado. La guerra híbrida es el marco en el que se enmarca este fenómeno, con sabotaje discreto, manipulación informativa, intrusión de baja señal, erosión de confianza y de infraestructura crítica.