Sébastien Lecornu, primer ministro francés, ha aceptado suspender la reforma de las pensiones hasta 2028, año en que se celebrarán las elecciones presidenciales. Esta decisión se produce después de que los socialistas amenazaran con presentar una moción de censura si no se suspendía la reforma. La suspensión tendrá un coste económico para el sistema de pensiones de 400 millones de euros en 2026 y 1.800 millones en 2027. La iniciativa beneficiará a 3,5 millones de franceses y deberá ser compensada financieramente. Lecornu también ha defendido su posición y ha asegurado que el gobierno presentará unos Presupuestos de 2026 serios y fiables para el país. La paradoja es que las dos mociones de censura que tendrá que afrontar Lecornu dependerán de si izquierda y ultraderecha se ponen de acuerdo. La decisión de suspender la reforma de pensiones ha sido comunicada después de que Marine Le Pen formalizara su moción de censura. Lecornu ha asegurado que no hay excusas para tumbar con una moción de censura a un gobierno que dejará de gobernar por decreto.