Emmanuel Macron ha nombrado de nuevo a Sébastien Lecornu como primer ministro de Francia, después de que Lecornu dimitiera el lunes tras ocupar el cargo durante solo 27 días. La decisión se ha producido después de cinco días de suspense y consultas con las fuerzas políticas. Lecornu ha dicho que pretende acabar con la inestabilidad que perjudica la imagen de Francia y sus intereses. La izquierda había reclamado que Macron nombrara a un primer ministro progresista, pero Macron ha descartado esta posibilidad. La situación política en Francia es de gran incertidumbre, con una Asamblea Nacional profundamente dividida y sin mayorías claras. La cámara baja del Parlamento ha derribado a dos primeros ministros en menos de un año. Lecornu ha afirmado que una mayoría absoluta de las fuerzas políticas no desea una nueva disolución y que una mayoría relativa de las formaciones políticas en la Asamblea está dispuesta a llegar a un acuerdo sobre el presupuesto. Las negociaciones han girado en torno a la composición del Ejecutivo, el grado de austeridad que va a incluir el próximo presupuesto y la posible suspensión de la reforma de las pensiones. La reforma de las pensiones ha sido una de las grandes reivindicaciones de los partidos progresistas. La situación es de gran tensión, con la extrema derecha como gran favorita en caso de nuevas elecciones legislativas.