El primer ministro de Francia, François Bayrou, se someterá a un voto de confianza el 8 de septiembre por su plan de austeridad, que incluye un ahorro de 44.000 millones de euros en los presupuestos de 2026. Si no supera el voto, tendría que dimitir y se produciría una nueva crisis de Gobierno. El plan de ajuste propuesto en julio incluye una congelación de ciertas prestaciones, recortes en programas sociales y la supresión de dos días festivos. El objetivo es reducir el déficit público, que alcanzó el 5,8% del PIB en 2024. El Gobierno confía en que con las medidas planteadas, el déficit disminuya al 4,6% del PIB en 2026 y al 2,8% en 2029. Bayrou ha insistido en que el riesgo de una nueva crisis política es la condición para que los franceses tomen consciencia de la gravedad de la situación. La primera gran protesta convocada está programada para el 10 de septiembre.