El Boeing E-4B, un avión de 377 toneladas y 70 metros de largo, fue avistado en septiembre en un estado inusual: sin su característica pintura blanca. En su lugar, presentaba un color turquesa. La aeronave, diseñada para servir como centro de mando aéreo en caso de catástrofe global o guerra nuclear, está equipada con 42 sistemas de comunicación y puede albergar hasta 112 personas. El E-4B es capaz de resistir pulsos electromagnéticos generados por explosiones nucleares y tiene un sistema satelital de última generación. Una hora de vuelo cuesta más de 100.000 dólares y puede volar a una altitud de 14 kilómetros. La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha operado cuatro de estos aviones desde 1973. El avión es utilizado por el presidente, el secretario de Defensa y el Estado Mayor Conjunto, y se despliega para proporcionar apoyo logístico durante los viajes internacionales de altos mandos militares.