Hatshepsut, faraona de Egipto entre 1479 y 1458 a.C., destacó por sus logros políticos, económicos y arquitectónicos. Hija de Tutmosis I y Ahmos, se casó con su medio hermano Tutmosis II y se convirtió en regente en nombre de su hijastro Tutmosis III. Implementó medidas estratégicas para consolidar su poder, como el culto a Amón, la adopción de la titulatura masculina y la construcción de templos y monumentos. Su legado incluye la expedición a Punt, el templo funerario en Deir el-Bahri y la expansión económica de Egipto. A pesar de los intentos de borrar su memoria, su legado ha sobrevivido y es reconocida como una de las figuras más influyentes del Antiguo Egipto.