En la cuenca de Turfan, noroeste de China, se ha descubierto la silla de montar más antigua conocida, que data de entre 727 y 396 a.C. La silla, encontrada en una tumba femenina en Yanghai, está compuesta por dos piezas de cuero y muestra características básicas de las sillas modernas. El hallazgo es significativo, ya que la región de Turfan fue un cruce de caminos entre diferentes culturas y civilizaciones, y la silla de montar permitió desplazamientos más rápidos y eficientes a larga distancia. La invención y adopción de la silla de montar en China tuvieron un impacto significativo en la guerra y el comercio, y su estudio puede arrojar luz sobre la evolución de las prácticas ecuestres en Eurasia.