El ADN de una momia de 7.000 años encontrada en el Sahara revela un linaje humano perdido hace 50.000 años. El análisis genético muestra que este linaje divergió del de los africanos subsaharianos y se quedó en el norte de África, sin cruzar el mar Rojo ni la península del Sinaí. El estudio también encontró que este linaje forma parte del sustrato ancestral de muchas poblaciones norteafricanas actuales, especialmente en Marruecos y regiones del Sahel. La presencia de ADN neandertal en estas mujeres es diez veces menor que la de los pueblos fuera de África, pero sigue siendo más elevada que la de las poblaciones subsaharianas actuales.