Un grupo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv ha descubierto que niños de entre 2 y 12 años participaron activamente en la creación de arte rupestre en cuevas como Rouffignac, Gargas y Pech Merle en Francia, y Basura en Italia, hace más de 14.000 años. Las huellas y trazos infantiles encontrados en estas cuevas sugieren que los niños eran considerados seres liminales, es decir, ocupaban un espacio intermedio entre el mundo material y lo sobrenatural. Los investigadores creen que la participación de los niños en estos rituales era intencionada y colaborativa, y que su presencia respondía a una lógica espiritual.
Crítica:El artículo nos lleva a una fascinante aventura en el tiempo, donde los niños de la prehistoria se convierten en los protagonistas de una historia que desafía nuestra percepción de la infancia en la antigüedad. Aunque el título puede parecer un poco sensacionalista, el contenido del artículo está a la altura de las expectativas, ofreciendo una visión fresca y emocionante de la participación de los niños en la creación de arte rupestre. Sin embargo, no podemos evitar preguntarnos: ¿qué pasó con los niños que no fueron lo suficientemente 'liminales' para participar en estos rituales? ¿Fueron excluidos de la sociedad prehistórica o simplemente no tenían el talento para el arte?