Los astronautas Butch Wilmore y Suni Williams regresaron a casa después de nueve meses en la Estación Espacial Internacional. La misión se extendió debido a problemas con la nave Starliner, que sufrió fallos en sus propulsores y una fuga de helio. A pesar de los retrasos, la NASA decidió seguir adelante con el acoplamiento, lo que resultó en una aproximación tensa a la ISS. La nave perdió cuatro propulsores y Wilmore tuvo que tomar el control manual. La NASA y Boeing están investigando los fallos y planean realizar pruebas exhaustivas para validar posibles modificaciones. El próximo vuelo de la Starliner no ocurrirá hasta finales de este año o principios del próximo. Boeing ha perdido 1.600 millones de dólares en el desarrollo de la nave.