Un equipo de paleontólogos mongoles descubrió un fósil de un nuevo dinosaurio, Duonychus tsogtbaatari, en el desierto del Gobi en 2012. Este dinosaurio bípedo, de unos 3 metros de largo y 260 kilos de peso, tenía solo dos dedos en cada extremidad anterior, con garras curvas y afiladas. La vaina queratínica original de una de las garras se conservó intacta, lo que sugiere que las garras eran más largas y afiladas en vida. El análisis funcional indica que el dinosaurio podía flexionar sus dedos hasta 90 grados, lo que le permitía sujetar ramas y defenderse. El hallazgo de Duonychus tsogtbaatari amplía nuestro conocimiento sobre los tericinosaurios y obliga a repensar la diversidad morfológica de los terópodos.