Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió Birmania y Tailandia, causando al menos 1.700 muertes y dejando cientos de personas atrapadas bajo los escombros. Las labores de rescate continúan en diferentes puntos del país, con cuatro personas rescatadas 60 horas después del terremoto. En Tailandia, el número de fallecidos ha ascendido a 18, y 76 trabajadores siguen desaparecidos tras el colapso de un rascacielos en construcción. El Servicio Geológico de Estados Unidos estima que las muertes podrían superar las 10.000 y que las pérdidas económicas serán devastadoras.