Los regantes del Bajo Guadalquivir han sufrido daños por el temporal, afectando a 30.000 hectáreas, con cultivos como la quinoa y los guisantes perdidos. El gerente de la Comunidad de Regantes, Diego Bellido, afirma que en dos días se ha tirado el agua que requiere la zona de regadío durante un año. Los regantes reclaman la suspensión de la declaración de la Política Agraria Común (PAC) y un aumento del fondo de contingencia de 16 millones a 140 millones de euros.