Durante décadas creímos que la timidez era cuestión de carácter. Pero la ciencia acaba de descubrir que su origen está en una zona inesperada del cerebro
Un estudio publicado en la revista Personality and Individual Differences sugiere que la timidez no es un rasgo aprendido, sino una consecuencia directa de la actividad neuronal del cerebelo. Los investigadores realizaron resonancias magnéticas funcionales en reposo y observaron que las personas más tímidas presentaban menor sincronización neuronal en el área Crus I del cerebelo. El sistema de inhibición conductual (BIS) actúa como un mediador entre la actividad del cerebelo y la conducta tímida. Los resultados mostraron que este sistema actúa como un mediador entre la actividad del cerebelo y la conducta tímida, mientras que el sistema de activación conductual (BAS) no mostró relación alguna con la timidez. La timidez podría no ser un rasgo aprendido, sino una respuesta neurológica automática, una forma de protegernos del entorno cuando el sistema de alerta cerebral se activa con mayor intensidad. El estudio abre un horizonte fascinante: la posibilidad de ajustar la respuesta del cerebro para reducir la incomodidad social.
...es como un juego de espejos: parece que nos muestra la verdad sobre la timidez, pero en realidad solo nos refleja nuestra propia ignorancia. Aunque el estudio es interesante, la conclusión de que la timidez es solo una cuestión de cerebelo es un poco simplista. ¿Qué hay de la influencia de la sociedad y la cultura en nuestra personalidad? ¿Qué hay de la complejidad del ser humano? ...nos deja con más preguntas que respuestas, pero al menos nos hace reflexionar sobre la naturaleza de la timidez. Así que, en resumen, el artículo es como un buen thriller: nos mantiene en vilo, pero no nos da todas las respuestas.