Un estudio publicado en la revista Personality and Individual Differences sugiere que la timidez no es un rasgo aprendido, sino una consecuencia directa de la actividad neuronal del cerebelo. Los investigadores realizaron resonancias magnéticas funcionales en reposo y observaron que las personas más tímidas presentaban menor sincronización neuronal en el área Crus I del cerebelo. El sistema de inhibición conductual (BIS) actúa como un mediador entre la actividad del cerebelo y la conducta tímida. Los resultados mostraron que este sistema actúa como un mediador entre la actividad del cerebelo y la conducta tímida, mientras que el sistema de activación conductual (BAS) no mostró relación alguna con la timidez. La timidez podría no ser un rasgo aprendido, sino una respuesta neurológica automática, una forma de protegernos del entorno cuando el sistema de alerta cerebral se activa con mayor intensidad. El estudio abre un horizonte fascinante: la posibilidad de ajustar la respuesta del cerebro para reducir la incomodidad social.