En el valle de Pisco, Perú, se encuentra el Monte Sierpe, una montaña con más de 5.200 agujeros perfectamente alineados. Descubierto en 1931, el sitio ha sido un enigma arqueológico. Un estudio reciente dirigido por el arqueólogo Jacob Bongers utilizó drones de alta resolución para mapear el sitio y descubrió que los agujeros podrían ser un sistema contable y de intercambio a gran escala, similar a una hoja de cálculo. Los agujeros se dividen en 60 segmentos con patrones numéricos repetitivos, lo que sugiere que cada cavidad podría haber contenido una cesta o paquete con alimentos, textiles o materias primas. El sitio podría haber funcionado como un mercado organizado donde las comunidades intercambiaban bienes y equilibraban el flujo de recursos. La conexión con los khipus, sistemas de cuerdas con nudos usados por los incas, sugiere que la Banda de Agujeros podría ser una versión tridimensional del lenguaje de los khipus. El estudio cambia nuestra percepción del conocimiento precolombino y muestra que las civilizaciones andinas crearon un lenguaje visual, modular y matemático para representar datos complejos.