La humanidad ha buscado durante siglos una forma de detectar la mentira con precisión científica. Las neurotecnologías prometen abrir una ventana directa a los pensamientos y recuerdos, y algunos investigadores y tribunales consideran que podrían ser el próximo detector de mentiras definitivo. La prueba P300, utilizada en España desde 2014, mide la actividad neuronal asociada a un recuerdo o emoción. Sin embargo, la memoria humana no funciona como una grabadora, y los recuerdos pueden contaminarse con el tiempo o la sugestión. Las neurotecnologías no pueden distinguir entre recuerdos verdaderos y falsos, y el cerebro no revela la verdad, sino el estado mental. La gran amenaza de estas tecnologías es su malinterpretación, y expertos en neuroderecho advierten que todavía estamos lejos de poder acceder a pensamientos o intenciones con precisión. La ciencia no ha creado ningún dispositivo capaz de leer la mente o detectar mentiras de forma infalible, y los titulares sobre 'máquinas que descubren la verdad' son más marketing que realidad. En 2014, algunos jueces españoles aceptaron la prueba P300, pero los resultados fueron inconcluyentes.