Investigadores de la Universidad de Cornell y de Harvard analizaron datos de más de 2.000 adultos del estudio MIDUS y descubrieron que aquellas personas que habían mantenido relaciones sociales sólidas y duraderas mostraban un envejecimiento biológico más lento. El análisis se centró en la "ventaja social acumulativa" (VSA), un índice que refleja la fortaleza y continuidad de los lazos sociales de una persona. Los resultados mostraron que las personas con mayor VSA presentaban un envejecimiento biológico más lento de acuerdo a los relojes epigenéticos y menores niveles de inflamación. El psicólogo Anthony Ong, autor del estudio, señaló que las relaciones sociales podrían entenderse como una cuenta de ahorro para la jubilación, donde cuanto antes se empiece a invertir y más constante sea la contribución, mayor será la rentabilidad. El estudio demuestra que estas rentabilidades no son solo emocionales, sino biológicas.