Un estudio presentado en la American Heart Association Scientific Sessions 2025 encontró que vivir en una ciudad con alta contaminación lumínica puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular. El estudio analizó los datos de 466 adultos de Boston y encontró que la exposición a luz artificial nocturna se asoció con mayor actividad cerebral relacionada con el estrés y mayor inflamación de las arterias. El riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular a los cinco años es del 35% superior en personas que residen en grandes ciudades. El mecanismo detrás de esto se cree que es la supresión de la melatonina y el desajuste del reloj interno, lo que altera la presión arterial, el metabolismo y la función endotelial. El estudio sugiere medidas como reducir la iluminación callejera innecesaria y mantener los dormitorios oscuros y libres de pantallas antes de dormir para mitigar este efecto. Otros estudios han encontrado resultados similares, como un estudio de cohorte en Corea del Sur que encontró que vivir en zonas más iluminadas aumentaba el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular.