Un estudio publicado en Journal of Human Evolution revela que genes heredados de los denisovanos podrían haber reforzado la resistencia a la malaria en poblaciones actuales del sudeste asiático. Los denisovanos, un grupo humano extinto hace 160.000 años, convivió y se cruzó con Homo sapiens en distintos momentos de la prehistoria. Aunque apenas se conservan unos pocos huesos y dientes en cuevas de Siberia, el Tíbet y Laos, su ADN ha sobrevivido mucho más que ellos. Hoy, poblaciones de Melanesia y Filipinas conservan entre un 4 y un 6 % de su genoma. El equipo de Attila J. Trájer reconstruyó los entornos donde vivieron los denisovanos y evaluó qué patógenos podían haber condicionado su evolución. Concluyeron que los genes que hoy protegen frente a la malaria habrían sido seleccionados en regiones tropicales donde esta enfermedad era una amenaza constante. La investigación abre una ventana sorprendente: un linaje desaparecido hace 160.000 años todavía estaría protegiendo a personas vivas frente a una de las enfermedades más mortales de la historia humana.