El verano de 2025 ha estado marcado por olas de calor extremas y numerosos incendios de gran alcance. En 2023, Canadá sufrió la peor temporada de incendios, con más de 6.000 fuegos que arrasaron 150.000 km². Los incendios causaron importantes picos en la concentración de materia particulada 2.5, lo que resultó en un empeoramiento en la calidad del aire. Según estimaciones, 354 millones de personas en Europa y Norteamérica estuvieron expuestas a niveles de PM2.5 por encima de los límites establecidos por la OMS. El estudio estimó que las llamas causaron entre 3.400 y 7.400 muertes agudas en Norteamérica y entre 37.800 y 90.900 muertes crónicas en Norteamérica y Europa. Los detalles del estudio fueron publicados en la revista Nature. Los incendios forestales pueden tener un alcance que va mucho más allá del alcance de las llamas, especialmente en una temporada que se ha cebado con nuestro entorno y cuyas consecuencias probablemente sigan haciéndose notar no solo en nuestros bosques, también en nuestra salud.