La medida de ventanas que no se pueden abrir en hospitales puede afectar negativamente a los enfermos, generando angustia y problemas mentales. El encierro y la sensación de estar encarcelado pueden inducir a tragedias, no solo en áreas de psiquiatría, sino también en otras áreas como neumología o cardiología. Los pacientes asmáticos pueden experimentar ahogo y ataques de pánico, mientras que los pacientes con problemas de corazón pueden sufrir un aumento de pulsaciones. La situación de enfermedad y el cansancio del acompañante también pueden contribuir al estrés y la ansiedad. Los gobiernos deben implicarse en la prevención del suicidio y considerar las opiniones de profesionales médicos y de la psicología. La terapia en la naturaleza, como llevar a personas afectadas a los bosques, puede ser una forma efectiva de tratamiento. Es importante abrir las murallas y no cerrar puertas ni ventanas para permitir la libertad y el relax en los espacios de salud.