Un estudio publicado en Handbook of Clinical Neurology en 2011 destaca que pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo o intentando hacerlo. La postura durante el sueño puede condicionar nuestra salud a corto y largo plazo. Dormir mal puede agravar dolencias como el dolor de espalda o el reflujo, y complicar otras más serias como la apnea del sueño. La mayoría de las fuentes coinciden en que dormir de lado, especialmente sobre el izquierdo, es la postura idónea, asociada con menos dolor lumbar, menos ronquidos y una mejor digestión. El doctor W. Christopher Winter explica que esta postura evita la compresión de la arteria aorta y facilita el retorno venoso, mejorando la circulación. Además, es beneficiosa para las embarazadas, ya que evita la compresión de la vena cava y favorece el flujo sanguíneo a la placenta y al feto. Por otro lado, dormir boca arriba puede empeorar la apnea del sueño, y dormir boca abajo puede generar dolor en el cuello y la espalda. El tipo de colchón y la almohada también son importantes para un descanso reparador.