Osakidetza ha apostado por Quantus Skin, un software de inteligencia artificial para detectar cáncer de piel, con un contrato de 1,6 millones de euros. Sin embargo, un estudio revela que el sistema tiene una sensibilidad del 69% y una especificidad del 80,2%, lo que significa que no detecta uno de cada tres melanomas y genera un alto número de falsos positivos. Además, la herramienta fue entrenada únicamente con imágenes de personas blancas, lo que implica un sesgo racial. Expertos insisten en que un sistema de IA no puede aplicarse si no ha sido entrenado con muestras representativas de la población a la que pretende servir. El sistema podría fallar en personas con piel oscura, lo que podría tener consecuencias trágicas. En 2022, se adjudicó el contrato para implantar esta tecnología en el sistema público de salud. La empresa Transmural Biotech asegura que los malos resultados se deben a la calidad de las imágenes tomadas en atención primaria, pero el estudio se hizo con dermatólogos especializados.