El cáncer de oído es una enfermedad extremadamente infrecuente, afectando a apenas una o dos personas por cada millón, especialmente en individuos mayores de 55 años. La anatomía del oído juega un papel clave en la forma en que se manifiesta la enfermedad. Los síntomas pueden incluir dolor persistente en el oído durante más de cuatro semanas, sangrado, secreciones, inflamación detrás de la oreja, pérdida de audición o parálisis facial. Los factores de riesgo incluyen haber recibido tratamientos ototóxicos en la infancia, infecciones repetidas, exposición a medicamentos como cisplatino o carboplatino, radioterapia, cirugías previas en oído o cerebro, y problemas renales tratados con ciertos fármacos. El diagnóstico suele ser complicado, ya que los síntomas pueden confundirse con infecciones o cuadros benignos. El tratamiento varía según el tipo y localización del tumor, y puede incluir cirugía micrográfica de Mohs, radioterapia, otoplastia o reconstrucción. En España, se dispone de tratamientos de inmunoterapia que se administran por vía inyectable en apenas siete minutos.