Una enfermera española que vive en Noruega ha compartido sus horarios de trabajo en una residencia de corta estancia. Trabaja cuatro días seguidos durante 12 horas y media y luego tiene seis días libres. Después, vuelve a trabajar otros cuatro días con el mismo horario y luego tiene siete días libres. Cada seis semanas, tiene un rotatorio largo que implica trabajar cuatro días de 12 horas y media, con dos días cortos de siete horas y tres días de descanso. La enfermera afirma que le encanta su horario porque le permite viajar y tener tiempo libre. Sin embargo, también destaca la saturación que puede sentir al trabajar doce horas y media durante cuatro días seguidos, especialmente al tener que concentrarse en un idioma que no es su materno. La enfermera trabaja en la parte de Cortis Azteli, en una residencia de corta estancia donde los pacientes solo permanecen unos días o un par de semanas. A ella le gusta este tipo de trabajo porque es similar al que hacía en urgencias, que es lo que más le gusta. La enfermera concluye que su horario no es suerte, sino que se lo ha currado para estar allí.