Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Pensilvania encontró que los suplementos de omega-3 pueden reducir la agresión humana hasta en un 28%. El análisis de 29 ensayos clínicos realizados entre 1996 y 2024 con casi 4.000 participantes mostró que los efectos se observaron en todo tipo de personas, incluyendo jóvenes, adultos, hombres, mujeres y pacientes con diagnósticos previos de trastornos de conducta. El neurocriminólogo Adrian Raine, autor principal del estudio, asegura que ha llegado el momento de implementar suplementos de omega-3 para reducir la agresión, independientemente del entorno. El mecanismo detrás del efecto se relaciona con la necesidad del cerebro humano de omega-3 para mantener la integridad de sus membranas celulares y facilitar la comunicación entre neuronas. El estudio sugiere que los suplementos podrían contribuir a estabilizar los procesos relacionados con la regulación emocional, ayudando a las personas a mantener una respuesta más racional y menos agresiva ante el estrés o la frustración. Los investigadores creen que el suplemento podría ser útil en entornos muy diferentes, desde centros educativos hasta el sistema penitenciario.