Investigadores de Canadá y China han desarrollado un riñón universal compatible con cualquier tipo de sangre. Esto se logró mediante una técnica que elimina los antígenos del tipo A presentes en un riñón, convirtiéndolo en un órgano con características del tipo O. El proceso utiliza enzimas que cortan las moléculas de azúcar responsables de que el sistema inmunitario identifique el órgano como 'extraño'. El riñón modificado se trasplantó con éxito a un paciente en estado de muerte cerebral, mostrando signos de recuperar su tipo sanguíneo original al tercer día. Aunque el resultado es preliminar, representa un avance significativo. El bioquímico Stephen Withers comparó el procedimiento con quitar la pintura roja de un auto y dejar visible el imprimador neutro. La conversión enzimática de riñones humanos ya existentes podría abrir la puerta a bancos de órganos universales, facilitando una distribución más justa y eficiente. Cada día, mueren 11 personas esperando un trasplante de riñón en Estados Unidos.