Un equipo de científicos de la Universidad de Washington en St. Louis, en colaboración con la farmacéutica japonesa Eisai, ha identificado que el fármaco Lemborexant, autorizado desde 2019 para tratar el insomnio, podría tener beneficios más allá del descanso nocturno, como preservar la memoria y prevenir daños neurológicos. El medicamento actúa bloqueando la orexina, una molécula implicada en los ciclos de sueño y vigilia, y mostró una acción protectora en modelos animales al reducir notablemente la acumulación de la proteína Tau, estrechamente relacionada con el avance del Alzheimer. Los estudios preclínicos, realizados en ratones, revelaron una mejora significativa del sueño y una reducción de los niveles de Tau en el cerebro. Los animales tratados conservaron entre un 30% y un 40% más de volumen en el hipocampo, una región clave en los procesos de memoria. El neurólogo David Holtzman afirmó que el Lemborexant podría tener un papel decisivo a la hora de frenar el daño cerebral asociado a la enfermedad. Sin embargo, se subrayan las limitaciones del estudio, ya que los beneficios observados fueron significativos solo en ratones macho y no está claro si los mismos efectos se producirían en humanos.