El verano puede ser perjudicial para el cabello debido a la exposición al sol, el cloro y la sal marina. Estos factores pueden causar problemas capilares como sequedad, encrespamiento y daño en la cutícula capilar. La Fundación Piel Sana de la Academia de Dermatología y Venerología (AEDV) recomienda tomar medidas para proteger el cabello, como lavarlo con un champú suavizante, secarlo con una toalla y al aire, y aplicar un acondicionador y una mascarilla hidratante. También es importante beber mucha agua y mantener una dieta equilibrada para promover el crecimiento y la fortaleza del cabello. La protección solar también es crucial, y se puede utilizar un producto capilar con filtros UV para proteger el cabello del daño solar. Es recomendable evitar peinados que puedan dañar el cabello y utilizar peines de púas anchas para evitar romperlo.