Laura Trillo, fundadora de Terapia Felina, afirma que el 100% de los gatos con conductas agresivas fueron criados jugando con manos humanas. Esto se debe a que los gatitos aprenden el autocontrol y la intensidad de la mordida jugando con su madre y sus hermanos durante el primer mes y medio de vida. Si no es posible que permanezcan con su familia felina, los humanos deben procurar que ese aprendizaje se dé de forma correcta. Sin embargo, jugar con las manos puede estresar, frustrar y sobreexcitar a los gatitos, provocando reacciones que no saben gestionar. Con el tiempo, estos gatitos se convierten en adultos que no controlan su fuerza ni saben relacionarse de manera equilibrada. La solución pasa por educar al humano, no al gato, y evitar cualquier tipo de juego con las manos o los pies, sustituyéndolos por juguetes adecuados. También se aconseja criar a los gatitos acompañados de otro gato para que aprendan límites y autocontrol de forma natural. El equipo de Terapia Felina trabaja con animales que han vivido experiencias de este tipo a través de su programa Gatos Guerreros, y afirman que cuando se les trata bien, ninguno recae en la agresividad.