La temporada de verano es ideal para escapadas y desplazamientos, pero también es importante considerar las necesidades de los perros. Un buen transportín puede ser un refugio para ellos, proporcionándoles un espacio seguro y cómodo. Para elegir el adecuado, es fundamental considerar el tamaño, el material y la ventilación. El tamaño debe ser lo suficientemente grande como para que el perro se pueda poner de pie, darse la vuelta y tumbarse con comodidad, pero no tan grande que se sienta incómodo. El material debe ser resistente y fácil de limpiar, y la ventilación es crucial para mantener al perro fresco y cómodo. Expertos como Vanessa M. Clavijo, divulgadora y especialista en bienestar animal, recomiendan medir al perro desde el hocico hasta la base de la cola y desde el suelo hasta la parte más alta de la cabeza o las orejas, y sumar unos tres o cuatro centímetros a cada medida para que quede holgado sin ser desproporcionado. Un buen transportín debe tener una puerta que cierre con seguridad, ser fácil de montar y desmontar, y permitir incorporar un colchón o manta lavable para que resulte acogedor.