Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine analiza la relación entre la riqueza y la longevidad en Europa y EE. UU. entre 2010 y 2022. El estudio concluye que las personas pobres en Europa viven más que los estadounidenses ricos, con una tasa de mortalidad de 2,9 por cada 1.000 personas en el norte y oeste de Europa, en comparación con 6,5 por cada 1.000 personas en EE. UU. El acceso a la sanidad universal y las redes de apoyo social en Europa son factores clave en esta diferencia. El Dr. Martin McKee destaca que estas medidas benefician no solo a los más pobres, sino también a la clase media. El estudio tuvo en cuenta factores como el género, hábitos de consumo y nivel educativo, y concluye que las políticas nacionales tienen un peso determinante en la salud poblacional. La investigación sugiere que vivir en una sociedad equitativa con servicios accesibles y políticas inclusivas es más importante que tener dinero para vivir más tiempo.