La Comunidad de Madrid implementó la libertad de elección de médico, enfermero u hospital en 2010, permitiendo a los ciudadanos elegir cómo y dónde ser atendidos. Desde entonces, se han registrado más de 7 millones de cambios, con una media de más de 500.000 cambios al año. La reforma ha transformado la relación entre los ciudadanos y el sistema de salud, permitiendo una mayor transparencia y comparabilidad. Los resultados muestran una reducción del absentismo, un aumento de la productividad y una disminución de costes asociados a negligencias o malas prácticas. La proporción de consultas con especialistas que se realizan como resultado de la libre elección ha pasado de representar el 4% del total a superar el 9% en los últimos años. El modelo ha demostrado ser viable y deseable, mejorando la calidad asistencial y la satisfacción del usuario. La experiencia madrileña puede servir de ejemplo para otras regiones de España.