La sentadilla es un ejercicio que fortalece la cadena posterior del cuerpo, desde los tobillos hasta el cuello. Sin embargo, no todos pueden hacer este movimiento debido a limitaciones en la movilidad de las articulaciones. Los impedimentos fisiológicos más comunes son la falta de flexibilidad en el tobillo, rigidez en la cadera y falta de movilidad en la columna torácica. Para superar estas limitaciones, se pueden realizar ejercicios de flexibilidad como la zancada, la zancada con rotación y el estiramiento de la columna dorsal. Estos ejercicios pueden mejorar la flexibilidad y la postura en unas pocas semanas. La buena forma en una sentadilla implica una coreografía precisa donde cada parte del cuerpo se mueve de forma armónica con el resto. Se comienza de pie, con los pies separados a la anchura de los hombros, y se baja moviendo las caderas hacia atrás y abajo. La zona lumbar debe estar neutral en la posición más baja, y se empuja con los talones y el centro del pie para volver a la posición inicial. Un estudio publicado en 2024 analiza la mecánica de la sentadilla y destaca la importancia de la técnica para evitar lesiones.