El cáncer de páncreas es agresivo y silencioso, con escasas opciones terapéuticas efectivas. En 2025, se han logrado avances significativos en el frente genético, con inhibidores que atacan mutaciones específicas como KRAS, presente en el 90% de los tumores pancreáticos. Fármacos como Daraxonrasib han mejorado la supervivencia global a 14.5 meses. La inmunoterapia CAR-T adaptada a tumores sólidos también ha mostrado resultados prometedores. La edición genética con CRISPR-Cas9 permite actuar con precisión, cortando solo donde hay mutaciones cancerígenas. Los campos eléctricos como arma terapéutica han logrado extender la supervivencia global en dos meses adicionales. La detección temprana con biomarcadores y biopsia líquida ha mejorado la precisión del 97%. Los organoides derivados de pacientes permiten probar diferentes fármacos antes de decidir el tratamiento real. La nanotecnología contra la resistencia tumoral ha desarrollado nanopartículas inteligentes que reaccionan a cambios de pH, enzimas o condiciones químicas dentro del tumor. La epigenética silencia genes para abrir paso a otros tratamientos. La inmunoterapia combinada y vacunas terapéuticas han mostrado resultados positivos. El trasplante de microbiota fecal a través de cápsulas ha indicado que el tumor pancreático tiene su propia comunidad bacteriana que lo protege de tratamientos.