Un estudio publicado en Nutrients destaca la importancia de los carotenoides, pigmentos naturales que dan color a frutas y verduras, en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Los carotenoides, como el licopeno, beta-caroteno, luteína y zeaxantina, actúan como antioxidantes y antiinflamatorios, mejorando el perfil del colesterol y reduciendo el riesgo de aterosclerosis. El estudio analiza 38 investigaciones y concluye que la ingesta de carotenoides a través de una dieta variada es más efectiva que mediante suplementos. Los resultados muestran que tener carotenoides en sangre se asocia con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, hipertensión y rigidez de las arterias. La comida real, como zumos de tomate y zanahoria, es más beneficiosa que los suplementos. La dieta mediterránea, rica en frutas y verduras, también es fundamental para la protección del corazón. El estudio destaca la importancia de consumir carotenoides en grupos y no solo uno aislado, y que el efecto cardioprotector se amplifica con otros compuestos como la fibra y las vitaminas.