Un estudio internacional ha demostrado que los carotenoides, presentes en frutas y verduras, funcionan como un potente escudo contra la enfermedad cardiovascular. Los carotenoides son más de 600 compuestos naturales que actúan como antioxidantes, neutralizando radicales libres y reduciendo la inflamación. El estudio revisó 38 investigaciones publicadas en la última década y encontró que los suplementos aislados ofrecen beneficios limitados, mientras que el consumo de frutas y verduras enteras proporciona efectos cardioprotectores más evidentes y duraderos. La combinación natural de compuestos en los alimentos, como fibra, vitaminas y otros fitoquímicos, potencia el efecto de los carotenoides. La variedad y constancia en el consumo de frutas y verduras son clave para proteger el corazón. La dieta mediterránea, rica en vegetales variados, es un ejemplo de cómo el color en la mesa puede ser sinónimo de salud. El estudio concluye que un plato colorido protege más que una cápsula, y que la protección cardiovascular se acumula con el tiempo.