Un estudio de investigación revela que tres especies de serpientes venenosas, incluyendo la mamba negra, la mamba verde occidental y la mamba de Jamesons, tienen venenos más complejos de lo que se pensaba. Estos venenos pueden causar parálisis flácida o espástica y, en algunos casos, los antídotos actuales no funcionan. Según el biólogo Bryan Fry, de la Universidad de Queensland, los venenos de estas serpientes lanzan un ataque coordinado en dos puntos diferentes del sistema nervioso. El estudio encontró que 30.000 personas mueren cada año debido a mordeduras de serpientes mamba. Los investigadores ahora buscan crear antídotos especializados para mejorar los resultados. El estudio también reveló que la función del veneno de las mambas varía según su ubicación geográfica, lo que complica aún más las estrategias de tratamiento. Los investigadores destacan la importancia de investigar la dinámica de los venenos y las limitaciones de los antídotos actuales para mejorar los tratamientos de mordeduras de serpientes.